17/6/09

Después de un ajuste preciso de distancias creí por un momento que me dabas una cita futura, que abrías una tierra de nadie, un intervalo donde alcanzar tu minucioso musgo. Fui como una sustituta feliz de un solo instante, porqué después, lo que queda de mí es sólo un ahogarse entre las cenizas sin un adiós, sin nada más que el gesto de liberar las manos, tus manos de las que como un animal busco aguas en ellas y encuentro entre mi hocico un puñado de sal, no te quiero cansar con más de mi, digamos que te dije nubes, tijeras, barriletes, lápices, y acaso alguna vez te sonreíste. Es que de a ratos me pregunto cómo pude escapar todo ese tiempo para adentrarme en el río sin orillas, de los domingos, lunes, martes, miércoles y jueves.

No hay comentarios:

Publicar un comentario